De récords sexuales a las aguas del bautismo: la sorprendente “conversión” de Lily Phillips que divide a las redes

La creadora de OnlyFans que aseguró haberse acostado con más de mil hombres en un día reaparece en 2026 con un rebautizo cristiano que despierta fe, sospechas y una avalancha de memes.

De récords sexuales a las aguas del bautismo: la sorprendente “conversión” de Lily Phillips que divide a las redes. Foto: Agencia de Noticias/Instagram

El arranque de 2026 trae consigo una de las historias más controversiales y comentadas del mundo digital. Lily Phillips, influencer británica y creadora de contenido para adultos, vuelve a ser tendencia global, aunque esta vez no por un desafío sexual extremo, sino por un giro espiritual que nadie vio venir.

Con apenas 24 años, Phillips construyó su fama a partir de retos virales que sacudieron internet y desataron debates incómodos. En 2024 aseguró haber tenido relaciones con 101 hombres en un solo día, experiencia que incluso llegó a plataformas masivas como YouTube. Sin embargo, en 2025 llevó la polémica al límite al afirmar que mantuvo encuentros con 1.113 hombres en solo 12 horas, un supuesto récord personal que encendió discusiones sobre salud, ética, explotación y el negocio del morbo digital.

Cuando parecía imposible ir más allá, Lily volvió a sorprender.

El pasado 28 de diciembre de 2025, la influencer publicó en Instagram un video donde aparece siendo bautizada por inmersión total, un ritual característico de iglesias evangélicas. Junto a las imágenes escribió una frase breve pero potente: “A day to remember forever” (“Un día para recordar por siempre”). El clip se viralizó en cuestión de horas y fue replicado en medios y plataformas de todo el mundo.

En posteriores declaraciones, Phillips explicó que el bautismo simboliza un “reinicio espiritual”. Contó que creció en un entorno cristiano, que fue bautizada cuando era bebé y que incluso tiene un familiar cercano que ejerce como vicario. Según su relato, se alejó de la fe durante años, hasta que una situación personal difícil —de la que no dio detalles— la llevó a volver a orar y replantearse su vida.

Asegura que ahora intenta acercarse a Dios, aunque admite que no asiste con regularidad a la iglesia por sus constantes viajes. Dice dedicar entre cinco y diez minutos diarios a la oración y afirma que quiere hacer de la espiritualidad una prioridad.

El anuncio también abrió interrogantes sobre su futuro profesional. Lily adelantó que no planea repetir retos extremos como los que la hicieron famosa, que su contenido para adultos pasará a un segundo plano —sin confirmar un abandono total— y que busca expandirse hacia otros espacios, como reality shows, inversiones y proyectos fuera de OnlyFans. Se define como una cristiana “moderna y progresista”, a favor del matrimonio igualitario y del derecho al aborto, insistiendo en que la fe es una experiencia personal.

Las reacciones no tardaron en llegar y fueron tan intensas como predecibles. Mientras algunos seguidores celebran su decisión y hablan de redención y segundas oportunidades, otros desconfían y califican el bautismo como una estrategia de “rebranding” para iniciar 2026 con una nueva narrativa. Las críticas más duras la acusan de no mostrar un arrepentimiento claro ni una ruptura definitiva con la industria que la hizo millonaria, e incluso tildan el acto de provocador o blasfemo.

Entre el apoyo, el escepticismo y una ola de memes que ironizan sobre el ritual, el caso de Lily Phillips vuelve a poner sobre la mesa una mezcla explosiva de religión, espectáculo, moral y redes sociales.

¿Estamos ante una transformación genuina o frente a una jugada mediática cuidadosamente calculada? Por ahora, su bautizo sigue circulando con fuerza en internet y mantiene encendido un debate que promete acompañarla durante todo el 2026.